El Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento anunció la ejecución de cuatro grandes proyectos de agua potable y saneamiento que demandarán inversiones superiores a S/3,200 millones. Las obras serán adjudicadas durante el primer semestre del 2026 mediante la modalidad de asociaciones público-privadas (APP), con el objetivo de cerrar brechas históricas en servicios básicos.
Las iniciativas beneficiarán directamente a más de 2.5 millones de ciudadanos en las regiones de Lima, Madre de Dios, San Martín y Cajamarca. El Ejecutivo busca fortalecer la infraestructura sanitaria nacional y mejorar las condiciones de salud pública en zonas urbanas con crecimiento acelerado.
El proyecto de mayor inversión corresponde a la primera etapa de obras de cabecera y conducción para el abastecimiento de agua potable en Lima, que contempla cerca de S/1,900 millones. La intervención incluye la construcción de una moderna planta de tratamiento y cinco reservorios de gran capacidad.
Esta infraestructura permitirá incrementar la disponibilidad de agua potable para la capital, reducir riesgos de desabastecimiento y responder al aumento de la demanda urbana, especialmente en distritos con limitada cobertura del servicio.
En paralelo, el ministerio ejecutará plantas de tratamiento de aguas residuales en Puerto Maldonado, Cajamarca y San Martín. Estas obras buscan mejorar la calidad del agua, disminuir la contaminación de ríos y optimizar la gestión ambiental en ciudades en expansión.
Las plantas permitirán tratar adecuadamente las aguas servidas antes de su descarga, contribuyendo a la preservación de ecosistemas y reduciendo impactos sanitarios asociados a la contaminación hídrica.
El esquema de asociación público-privada permitirá atraer inversión privada y acelerar la ejecución de proyectos que requieren alta especialización técnica y sostenibilidad financiera a largo plazo, según informó el sector Vivienda.
Desde el Ejecutivo se destacó que el acceso a agua potable y saneamiento constituye uno de los principales retos del país, ya que millones de peruanos aún carecen de servicios adecuados, lo que impacta directamente en salud, productividad y desarrollo social.
Especialistas señalan que la inversión en infraestructura sanitaria genera efectos multiplicadores en la economía local, al dinamizar empleo, impulsar construcción y mejorar la competitividad de las ciudades beneficiadas.
Con la adjudicación de estos proyectos, el Gobierno busca avanzar hacia una mayor cobertura nacional de servicios básicos, promover el desarrollo urbano sostenible y reducir brechas sociales mediante inversiones estratégicas en agua y saneamiento.


