El incremento sostenido del precio internacional del cobre impulsará mayores ingresos por canon minero para las regiones productoras del Perú, en un contexto global marcado por la transición energética y el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial. Un informe de la Red de Estudios para el Desarrollo advierte que el país se consolida como proveedor estratégico de minerales críticos para la nueva economía mundial.
Según el análisis económico, el cobre se posiciona como el principal recurso de la transformación tecnológica global, lo que incrementará la recaudación fiscal y las transferencias hacia gobiernos regionales y locales. Regiones mineras como Arequipa, Áncash, Moquegua y Tacna serían las principales beneficiadas por este escenario de altos precios internacionales.
En 2025, Arequipa recibió más de mil millones de soles por concepto de canon minero, impulsado por la producción de grandes operaciones cupríferas. De mantenerse la tendencia alcista del metal rojo, los recursos transferidos podrían continuar creciendo en los próximos años, fortaleciendo el presupuesto de inversión pública regional.
El dinamismo del sector minero ya mostró señales claras durante el último año. Entre enero y septiembre del 2025, las exportaciones mineras metálicas superaron los 42 mil millones de dólares, representando cerca de dos tercios del total exportado por el país y consolidando a la minería como principal fuente de divisas nacionales.
Este crecimiento se reflejó directamente en el canon minero. Hasta octubre de 2025, las transferencias acumuladas superaron los 6900 millones de soles, uno de los niveles más altos registrados en los últimos años. Este flujo económico abre una ventana de oportunidad para financiar infraestructura, servicios básicos y proyectos orientados a cerrar brechas sociales históricas.

El factor determinante detrás de esta expansión es el cobre. A inicios del 2026, el precio internacional del metal alcanzó niveles cercanos a los 13 mil dólares por tonelada, impulsado por cambios estructurales en la economía global y por el aumento de la demanda industrial y tecnológica.
La transición energética elevó el consumo del mineral en redes eléctricas, energías renovables y vehículos eléctricos. Sin embargo, un nuevo impulsor aparece con fuerza: la inteligencia artificial. La construcción de centros de datos y la infraestructura digital necesaria para procesar grandes volúmenes de información está generando una demanda exponencial de cobre a nivel mundial.
Proyecciones citadas en el informe señalan que, en apenas tres o cuatro años, los centros de datos podrían convertirse en los mayores consumidores del metal, incluso por encima de la industria de energías renovables. A largo plazo, la demanda mundial de cobre crecería alrededor de 50% hacia el 2040.
Al mismo tiempo, se prevé un posible déficit global de suministro debido a la limitada apertura de nuevos proyectos mineros y la lenta expansión de la oferta. Este escenario consolidaría al cobre como un recurso estratégico y escaso, manteniendo precios elevados y favoreciendo países productores como el Perú.
No obstante, especialistas advierten que el verdadero reto no será recibir más canon minero, sino ejecutarlo eficientemente. Aunque estos recursos están destinados a obras de impacto en salud, educación, saneamiento e infraestructura, históricamente persisten problemas de gestión pública que retrasan proyectos y limitan su impacto social.
El informe concluye que el éxito de la bonanza minera dependerá de la capacidad de convertir los mayores ingresos en desarrollo tangible. Mientras el mundo avanza hacia una economía tecnológica intensiva en minerales, el Perú enfrenta la oportunidad de transformar su riqueza minera en progreso regional sostenible y reducción efectiva de brechas sociales.




