Los más altos directivos de la Real Academia Española (RAE) y del Instituto Cervantes, junto al Rey de España Felipe VI, autoridades locales y representantes del Gobierno peruano, se reunieron en el Teatro Municipal de Arequipa para rendir homenaje al Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. El escritor, considerado uno de los mayores exponentes de la literatura hispanoamericana, fue reconocido como principal impulsor para que el X Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) se realizara en su ciudad natal.
Durante la ceremonia, el presidente de la Academia Peruana de la Lengua, Eduardo Hopkins, recordó a Vargas Llosa como un incansable defensor de la verdad y la libertad, señalando que “siempre estuvo atento a identificar los brotes de barbarie en la historia del mundo contemporáneo”. Hopkins destacó que el autor ingresó a la Academia Peruana en agosto de 1977, cuando ya había publicado tres de sus más importantes obras: La ciudad y los perros, La casa verde y Conversación en La Catedral.
Por su parte, el director de la Real Academia Española, Santiago Muñoz Machado, resaltó el legado literario de Vargas Llosa y la fuerza de su universo narrativo. “Este es el universo de los rebeldes y de los poderosos, de los soñadores y los dictadores, de los hombres y mujeres que nunca dejan de influir en su entorno”, expresó al destacar la profundidad de los personajes y escenarios que dieron forma a su obra.
A su turno, el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, subrayó la relevancia de que este homenaje se realice en la tierra natal del autor, quien soñó con llevar el Congreso de la Lengua a Arequipa. “Este congreso es el congreso sobre el mestizaje”, afirmó, recordando además pasajes del discurso que Vargas Llosa pronunció al recibir el Premio Nobel de Literatura en 2010, en el que citó a José María Arguedas y reflexionó sobre la identidad y la diversidad cultural.
El ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, cerró la ceremonia destacando los múltiples reconocimientos obtenidos por el novelista a lo largo de su carrera, reafirmando su lugar como una figura central de las letras en español y como símbolo de la unión entre la cultura peruana y la hispánica.



