En el marco del Bicentenario del distrito de Paucarpata, cientos de fieles vivieron una jornada histórica con la llegada de la Virgen de Chapi desde su santuario en Polobaya. La imagen encabezó una misa solemne celebrada en la plaza principal, colmada por devotos que expresaron su fe y gratitud.
La procesión inició con cánticos y oraciones, acompañando el ingreso de la patrona de Arequipa entre lágrimas, aplausos y banderas blancas. Autoridades locales y representantes de la Iglesia participaron en este acto religioso sin precedentes en la historia del distrito.
Durante la celebración litúrgica, se recordaron las bendiciones atribuidas a la Virgen, símbolo espiritual para miles de familias arequipeñas. La misa fue parte de las actividades centrales por el aniversario de fundación de Paucarpata.
“Es una emoción enorme verla aquí en nuestra plaza. La Virgen me ha hecho muchos milagros”, expresó entre lágrimas doña Ernestina, una vecina que no pudo contener su gratitud. Otros asistentes destacaron la oportunidad única de tener tan cerca a la imagen sagrada.
“Es la primera vez que viene al distrito. Siempre la visitábamos en Polobaya. Verla aquí nos llena de fe y esperanza”, declaró emocionada la señora Marta, quien asistió junto a su familia. Muchos fieles llegaron incluso desde distritos vecinos para participar del evento.
Para algunos devotos, la visita fue una oportunidad para agradecer por favores recibidos. “Yo le pedí por la salud de mis hijos, y me los ha cuidado siempre”, compartió otra fiel. La plaza se convirtió en un lugar de oración colectiva y emotiva conexión espiritual.
Finalizada la misa, la Virgen de Chapi retornó a su santuario, no sin antes recibir el homenaje de una multitud que la despidió entre vivas, flores y promesas de fe. El acto marcó un hito religioso y cultural en el Bicentenario de Paucarpata.
El alcalde del distrito agradeció a la comunidad por su masiva participación y reafirmó el compromiso de preservar la identidad religiosa y cultural de Paucarpata. “La fe también construye comunidad”, indicó en su discurso final.
Los organizadores resaltaron que este evento no solo fue una ceremonia religiosa, sino un gesto de unidad. El fervor mariano reforzó el vínculo entre los pobladores y su historia, al tiempo que renovó su compromiso con la tradición católica.
Vecinos esperan que esta visita extraordinaria pueda repetirse en futuras celebraciones. “Que la Virgen vuelva pronto, porque cuando está con nosotros, todo es más bonito”, concluyó doña Ernestina, resumiendo el sentir colectivo del pueblo.



