Más de 4 mil personas en situación de vulnerabilidad en Arequipa dependen diariamente de comedores populares y ollas comunes. Estas organizaciones, que surgieron para alimentar a quienes más lo necesitan, denuncian una grave falta de apoyo estatal, tanto en infraestructura como en insumos básicos.
Desde enero, las ollas comunes fueron incorporadas al Programa de Complementación Alimentaria (PCA) del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social y la Municipalidad Provincial. Sin embargo, según Abel Capira, coordinador regional, la medida no ha sido beneficiosa: reciben menos productos que los otorgados antes por el desaparecido programa Qali Warma.
Actualmente, solo se les entrega arroz, lentejas, conservas y aceite, lo cual resulta insuficiente para atender a decenas de personas por olla. En muchos casos, se prioriza a niños, adultos mayores y personas con discapacidad, quienes no pagan por los alimentos. El dinero recolectado por los demás comensales apenas alcanza para cubrir lo esencial.
Ante la escasez, los voluntarios recurren a la solidaridad de los comerciantes de los mercados. Aunque el Estado entrega un subsidio bimestral de S/ 340, Capira enfatiza que se requieren más incentivos y capacitaciones para continuar con esta labor. “No solo queremos apoyo, también educación que nos permita salir de la pobreza”, remarca.



